El esquema duro aplicado en Honduras no logró los mismos resultados que en El Salvador, lo que implica desafíos en la seguridad y en las próximas elecciones presidenciales. Desde el cierre de 2022, las autoridades hondureñas implementaron un estado de excepción en varias regiones del país, inspirándose en la estrategia de mano dura que ha tenido resultados significativos en El Salvador. Sin embargo, los efectos en Honduras han sido menos contundentes, evidenciando las limitaciones de aplicar un mismo modelo en contextos diferentes. En las zonas afectadas, como Tegucigalpa y San Pedro Sula, el gobierno suspendió temporalmente ciertos derechos constitucionales y desplegó operaciones militares con el objetivo de controlar a las pandillas y recuperar la seguridad en las cárceles. Además, se anunció la construcción de cárceles de alta seguridad en las islas de Los Cisnes y en Patuca, incluyendo la creación de capacidades para albergar a 1,500 reclusos, aunque estas obras aún no han iniciado. Estos cambios reflejan una estrategia de endurecimiento que, hasta ahora, no ha logrado reducir la criminalidad en la misma medida que en El Salvador, lo que repercutirá en el escenario político y en las elecciones presidenciales de 2025. La experiencia en Honduras subraya la complejidad de combatir el crimen organizado en distintos contextos y genera un debate sobre la efectividad del enfoque de mano dura en la región.
Internacional
Fracaso de la estrategia antibandas en Honduras, influencia en elecciones 2025
El modelo antibandas en Honduras, inspirado en El Salvador, no ha obtenido los mismos resultados, influyendo en el clima social y político hacia las elecciones del 2025.
Por Redacción1 min de lectura
