Un análisis del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo alerta sobre posibles aumentos en desigualdad entre países debido a la rápida adopción de la tecnología. En un contexto de avances tecnológicos acelerados, las instituciones internacionales advierten sobre el riesgo de que la inteligencia artificial (IA) profundice las diferencias económicas y sociales existentes entre naciones. El último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destaca que, tras décadas de convergencia en materia de ingresos, salud y educación, el auge de la IA podría revertir esas tendencias y generar una mayor disparidad global. Históricamente, los avances tecnológicos y el comercio internacional han contribuido a reducir las desigualdades entre países, permitiendo un crecimiento más equitativo. Sin embargo, la rápida integración de la IA en diferentes sectores económicos y gubernamentales podría favorecer a los países que ya poseen infraestructura digital avanzada, dejando rezagados a los estados con menos recursos. Esto, a su vez, puede tener impactos en la seguridad, migración y estabilidad política internacionales. Es importante destacar que una brecha ampliada no solo afecta a las naciones más pobres; los países con economías desarrolladas también podrían verse afectados en sus dinámicas internas y relaciones internacionales. La integración desigual de estas tecnologías puede exacerbar tensiones y complicar los esfuerzos globales por reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida. Por ello, expertos y organismos internacionales insisten en la necesidad de diseñar políticas inclusivas que aseguren un acceso equitativo a los beneficios de la IA, promoviendo un desarrollo que reduzca en lugar de ampliar las diferencias existentes.
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