Analistas consideran que la decisión de Trump refleja una estrategia de debilitamiento a la DEA en favor de la CIA y repercusiones en la región. La polémica en torno al indulto otorgado por Donald Trump al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández ha generado interpretaciones en México sobre las implicaciones de esta medida. Hernández, que enfrentaba cargos por presunto narcotráfico, fue puesto en libertad en un momento clave, cercano a las elecciones en Honduras, y ha sido visto como un movimiento que favorece ciertos intereses políticos en la región. La comunidad de seguridad y análisis del país latinoamericano sugiere que esta acción evidencia una estrategia para reducir la influencia de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en México. Desde comienzos del año, equipos especializados en seguridad han observado cambios en la conducción de la lucha contra el narcotráfico en México, con una evidente增a presencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Cerca de 120 agentes de la CIA habrían establecido nuevas oficinas en el país, desplazando en cierta medida a la DEA, cuya función en territorio mexicano se ha limitado a tareas administrativas y judiciales, como gestionar deportaciones y procesos relacionados con el narco mexicano en Estados Unidos. La percepción en círculos gubernamentales indica que la estrategia anti-narcóticos actualmente está dominada por la CIA, a través de la oficina del embajador Ronald Johnson. Por otra parte, la DEA está ausente en ciertos acuerdos que involucran a figuras destacadas del crimen organizado en México y Estados Unidos, como Alejandro "Caro" Quintero, Ismael "Mayo" Zambada y Joaquín Guzmán Loera, quienes próximos a declararse culpables en cortes estadounidenses. En el escenario internacional, las acciones de Trump en Venezuela reflejan un diferenciador de enfoques entre agencias, pues mientras la DEA duda sobre la existencia del Cártel de los Soles, la CIA lidera operaciones encubiertas contra el régimen de Ni
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