Por lluvias récord y saturación del sistema de alcantarillado, las inundaciones en Brooklyn y Manhattan dejan dos víctimas fatales y varios daños materiales El 30 de octubre, la ciudad de Nueva York enfrentó una de sus jornadas más afectadas por una tormenta intensa, que generó lluvias torrenciales relacionadas con el paso del huracán Melissa por la región del Caribe. Durante varias horas, las precipitaciones causaron inundaciones que afectaron calles, sótanos y estaciones de metro en los cinco barrios de la ciudad, evidenciando la vulnerabilidad del sistema de alcantarillado ante eventos climáticos extremos. Imágenes y videos difundidos en redes sociales mostraron agua alcanzando los autos y desplazándose por zonas urbanas, mientras algunos conductores veían sus vehículos flotando debido a los desagües colapsados y ramas caídas que dañaron vehículos y propiedad pública. La Oficina de Bomberos informó de la recuperación de dos cuerpos, confirmando la muerte de un hombre de 39 años en Brooklyn, atrapado en un sótano inundado, y de un hombre de 43 en Manhattan, localizado en una sala de calderas anegada en un edificio residencial. La autoridad local atribuye la gravedad del evento a las lluvias récord y a que el sistema pluvial de la ciudad no fue diseñado para soportar tales volúmenes de agua. Aunque por ahora no se reportan otras víctimas, continúan las investigaciones para determinar las causas precisas y posibles otros afectados. Esta situación subraya la necesidad de revisar y fortalecer las infraestructuras urbanas ante fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, que representan una amenaza creciente para zonas densamente pobladas como Nueva York.
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