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Internacional

Líderes con más años en el poder en 2025 y sus formas de mantenerse

En 2025, varios líderes mantienen el poder durante décadas, lo que genera debates sobre autoritarismo, estabilidad y el futuro democrático.

Por Redacción1 min de lectura
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La prolongada permanencia en el cargo de varios mandatarios genera debate sobre estabilidad y democracia en diferentes regiones del mundo. A lo largo de 2025, la escena política mundial revela que algunos países son controlados por líderes que han gobernado durante décadas. Estas permanencias prolongadas suelen lograrse mediante reformas constitucionales, control institucional o la ausencia de una oposición efectiva, lo que plantea interrogantes respecto a los principios democráticos y los derechos humanos. La concentración del poder en figuras con décadas en el cargo también afecta la renovación política y limita la participación ciudadana en diversos contextos. Históricamente, ciertos mandatarios han consolidado su liderazgo a través de cambios en las leyes que favorecen su continuidad, muchas veces justificando estas decisiones por la estabilidad y el desarrollo nacional. No obstante, expertos advierten que estas prácticas pueden derivar en autoritarismo, debilitando los sistemas democráticos y generando generaciones lideradas por figuras envejecidas sin relevo generacional. A nivel continental, figuras como Paul Biya en Camerún, con 43 años en el mando, y Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial, con 46 años desde 1979, ejemplifican este fenómeno. En Asia y Oriente Medio, se observan líderes como Ismail Omar Gulleh en Yibuti, con 26 años en el poder, e Isáias Afwerki en Eritrea, que ha liderado desde 1993. En Europa y América, figuras como Alexander Lukashenko en Bielorrusia y Vladimir Putin en Rusia también ejemplifican estas permanencias prolongadas, atravesando múltiples mandatos y cambios constitucionales para mantenerse en el poder. El impacto de estos gobiernos de larga duración es un tema de debate internacional. Mientras algunos argumentan que aportan estabilidad, organizaciones de derechos humanos advierten que esta configuración puede erosionar las instituciones democráticas y limitar el relevo político, afectando la participación y los derechos de la ciuda

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