Las naciones Pactan un plan conjunto que busca reabrir la exportación de ganado y fortalecer las medidas sanitarias contra esta plaga. Desde hace meses, la presencia del gusano barrenador en el ganado mexicano ha generado tensiones sanitarias y económicas entre México y Estados Unidos. Tras la detección de un nuevo brote en Veracruz, la frontera del vecino del norte fue cerrada nuevamente a la exportación de ganado, lo que impactó gravemente a los productores nacionales. En un paso decisivo, ambas naciones firmaron un plan de acción que incluye medidas como la regionalización del territorio, protocolos seguros de importación marítima y la implementación de trampas con atrayentes para detectar y eliminar la plaga. Además, se anunció la apertura de una planta en Chiapas para producir millones de moscas estériles, que ayudará a erradicar el gusano en un plazo cercano. La iniciativa fue consolidada en un taller coordinado en julio pasado entre autoridades mexicanas y estadounidenses, y refleja un compromiso bilateral para salvaguardar la sanidad del sector ganadero. La reactivación de la exportación de ganado sería un beneficio clave, ya que actualmente la frontera permanece cerrada, afectando la economía de los productores mexicanos y la estabilidad del mercado regional. En un contexto más amplio, la cooperación entre ambos países representa un paso importante en la gestión compartida de plagas que amenazan la seguridad alimentaria y la economía rural. La reanudación del comercio ganadero, junto con la implementación de estrategias innovadoras de control, también puede establecer un precedente para abordar otras amenazas sanitarias de manera coordinada en el futuro.
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