La relación entre México y EE. UU. ha enfrentado varios conflictos relacionados con la lucha contra el narcotráfico y las acciones de la DEA en territorio mexicano en los últimos años. Durante los últimos años, las diferencias entre México y Estados Unidos respecto a la colaboración en seguridad han suscitado varias confrontaciones mediáticas y diplomáticas. La administración federal mexicana ha expresado en más de una ocasión su preocupación por las acciones de la Agencia de Control de Drogas (DEA), atribuyéndoles una posible injerencia en asuntos internos. Sin embargo, estas acusaciones suelen tener un trasfondo político y reflejan las complejidades de una relación marcada por intereses compartidos pero también por desacuerdos. Uno de los episodios más relevantes ocurrió en 2023, cuando se difundieron declaraciones que calificaron la detención del general Salvador Cienfuegos en 2020 como un caso fabricado por la DEA. La exposición pública desde Palacio Nacional acusó que la acusación fue una estrategia para vulnerar la soberanía mexicana, pese a que Cienfuegos fue finalmente exonerado por la Fiscalía General de la República al no encontrar evidencias que sustentaran las acusaciones. En otro incidente, en 2022, un reportaje reveló que agentes estadounidenses habrían investigado campañas electorales mexicanas de manera no oficial, lo que generó un fuerte rechazo del gobierno mexicano. A partir de esas filtraciones, las autoridades mexicanas solicitaron mayor respeto a la soberanía, y la relación se tensó ante la percepción de una posible intromisión del país vecino en procesos internos. Con el cambio presidencial tras la llegada de Claudia Sheinbaum, las tensiones se intensificaron en el contexto de amenazas comerciales por parte de EE. UU. Durante ese período, el gobierno mexicano aclaró que no había negociaciones para frenar políticas comerciales o de seguridad en favor de la presencia de agencias extranjeras en el país. La discusión sobre la colaboración en proye
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