Los países del continente trabajan en la homologación de procesos regulatorios para agilizar la producción y garantizar la soberanía sanitaria regional. En un esfuerzo conjunto por fortalecer la industria farmacéutica y de dispositivos médicos, México, Estados Unidos y Canadá están colaborando en la creación de un marco regulatorio unificado. La iniciativa busca ampliar la capacidad de producción regional, acelerar los procesos de aprobación de medicamentos y asegurar el acceso a insumos esenciales en futuras emergencias sanitarias. La coordinación se realiza mediante reuniones con representantes de empresas clave, incluyendo a la industria farmacéutica y autoridades regulatorias como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), con el fin de definir mecanismos técnicos y metodológicos que faciliten la certificación y distribución de productos médicos. Esta estrategia forma parte de un plan más amplio que contempla una mayor inversión en innovación y investigación, proyectando atraer hasta dos mil millones de dólares anuales para 2030 en el sector farmacéutico y de tecnología sanitaria. La visión es que, además de mantener relaciones comerciales con países externos, la región pueda contar con una industria de salud autosuficiente, preparada para responder a cualquier crisis global sin dejar de ser competitiva en los mercados internacionales.
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