La acogida de Betssy Chávez en la embajada mexicana en Perú generó la ruptura de relaciones entre ambos países, evidenciando tensiones por injerencias políticas. La situación diplomática entre México y Perú se agravó tras la decisión mexicana de brindar asilo a Betssy Chávez, exministra del gobierno peruano de Pedro Castillo, quien solicitó refugio en la embajada mexicana en Lima el pasado 3 de noviembre. Desde entonces, las relaciones bilaterales se han deteriorado, llevando al Perú a suspender toda comunicación diplomática con México y expulsar a la encargada de negocios del país azteca. La tensión se intensificó cuando el Congreso peruano declaró a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum "persona no grata" por su apoyo a Chávez y sus críticas a la situación política en Perú. En el contexto político, la postura mexicana ha sido interpretada como una injerencia en asuntos internos, generando acusaciones cruzadas y un incremento en el grado de enfrentamiento diplomático. La crisis refleja también las disputas más amplias que México mantiene en su política exterior, donde el posicionamiento frente a otros países ha dejado de ser equilibrado, afectando la imagen internacional del país y dejando en evidencia la necesidad de fortalecer su diálogo diplomático y sus instituciones.
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