La sequía prolongada en el norte del país permite diferir el cumplimiento total del acuerdo hídrico con Estados Unidos hasta 2030, aunque existen restricciones por bajos niveles en las presas. México mantiene la posibilidad de saldar sus compromisos de suministro de agua a Estados Unidos hasta octubre de 2030, en respuesta a los efectos de una sequía que ha afectado intensamente el norte del país durante los últimos tres años. Aunque la obligación inicial era de más de 2 mil millones de metros cúbicos en la última fase del ciclo 36, las condiciones adversas solo permitieron aportar cerca de 986 millones, dejando un adeudo cercano a los 1,17 mil millones de metros cúbicos. Este exceso de incumplimiento, que supera ampliamente la reclamación de 246.6 millones de metros cúbicos, se enmarca en una cláusula del Tratado de 1944, que reconoce casos de sequía extraordinaria. Dicha disposición permite que las obligaciones pendientes puedan reprogramarse y pagarse en ciclos siguientes, siempre que las condiciones especiales afecten el cumplimiento. Expertos señalan que, ante la severidad de la sequía en Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas, México puede posponer el pago hasta octubre de 2030, sin incumplir formalmente sus obligaciones. No obstante, el estado de las presas internacionales, como la Falcón y la Amistad, refleja niveles de almacenamiento extremadamente bajos, lo que limita la capacidad de extracción para cumplir con lo acordado. Algunas presas, como la Cuchillo, operan con niveles adecuados, pero sus aguas no pueden ser utilizadas para cubrir el volumen reclamado sin comprometer el abastecimiento local. Además, en estados como Chihuahua, a pesar de una ligera mejora en los caudales, las reservas actuales no alcanzan para garantizar la distribución completa a los distritos de riego, debido a los bajos niveles en la presa Conchos y otras infraestructuras. Este escenario demuestra la complejidad de gestionar recursos hídricos en contextos de sequía prolongada, que no so
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