La autoridad mexicana busca procesar únicamente al exsecretario de seguridad de Tabasco, descartando cualquier acción contra su esposa o sobrino en Paraguay. La captura de Hernán Bermúdez Requena en Paraguay ha centrado la atención en la solicitud de extradición presentada por las autoridades mexicanas. Bermúdez, exfuncionario de seguridad en Tabasco y presunto operador del cartel Jalisco Nueva Generación, fue arrestado en un operativo conjunto en Montevideo, en una residencia de lujo en Paraguay. La fiscalía mexicana ha dejado claro que la petición se limita a su persona, sin incluir a su esposa, quien se encontraba en el lugar pero no tiene órdenes de captura vigentes, ni a su sobrino, involucrado en un proceso separado en Paraguay. Este último enfrenta cargos relacionados con violaciones a la ley de juegos de azar y su juicio está programado para septiembre próximo. El proceso de extradición se enmarca en la legislación vigente, tras la oposición de la defensa de Bermúdez a un proceso abreviado, optando por pasos formales conforme a los tratados binacionales. La justicia mexicana lo acusa de delitos como extorsión y secuestro exprés, vinculados a su paso por el estado de Tabasco, donde operaba en círculos vinculados a la criminalidad organizada. En Paraguay, de momento, no existen cargos abiertos contra Bermúdez, y se espera que en 60 días se defina la entrega. La relevancia de esta situación radica en la lucha internacional contra estructuras criminales transnacionales y en la protección del Estado de Derecho en ambos países.
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