Jerusalén, Israel. – El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viajó a Estados Unidos para sostener un encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump, en su residencia de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida. La reunión, la quinta entre ambos mandatarios en suelo estadounidense desde enero, se centró en el avance hacia la fase dos del alto el fuego en Gaza y la percepción de una amenaza por parte de Irán y Hizbulá. Aunque no se divulgó una agenda pública detallada, se esperaba que ambos líderes abordaran los puntos clave del plan de paz propuesto por Trump, el cual contempla el desarme de Hamás, el establecimiento de una fuerza internacional de estabilización y la retirada total de las fuerzas israelíes de Gaza, así como la formación de un gobierno de transición. Paralelamente, en Israel, han surgido malestares en torno al caso 'Catargate', que investiga presuntos pagos de Catar a asesores de Netanyahu para promover los intereses de Doha. Asimismo, se mantiene la controversia sobre el proyecto de ley para alistar a los ultraortodoxos, que han anunciado protestas masivas. En Gaza, las autoridades han acusado a Israel de someter a la Franja a una "muerte lenta" y de permitir la entrada de solo el 41% de la ayuda humanitaria necesaria durante los 80 días de alto el fuego. Detallan violaciones del acuerdo, incluyendo disparos contra civiles, bombardeos y destrucción de viviendas e infraestructuras, además de una grave escasez de alimentos, medicamentos y combustible que paraliza servicios esenciales como hospitales y panaderías. Por su parte, el organismo militar israelí COGAT afirmó que entre 600 y 800 camiones de ayuda han entrado semanalmente en Gaza, cumpliendo con el acuerdo de facilitar la entrada de 4.200 camiones por semana. Señalan que cerca del 70% de estos transportes son alimentos, y que han entrado más de 500.000 toneladas de ayuda. El Gobierno de Gaza reporta que 1.5 millones de gazatíes viven desplazados debido a la destrucción de edificios y
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