La decisión ocurre tras el acoger a Betssy Chávez en la embajada mexicana, en medio de tensiones políticas entre ambos países. En un acto que refleja la creciente tensión diplomática, Perú anunció la suspensión de sus relaciones con México tras el otorgamiento de asilo político a la expresidenta del Consejo de Ministros, Betssy Chávez, quien es señalada como cercana al expresidente Pedro Castillo y vinculada a los intentos de golpe de Estado en Perú. La medida fue tomada después de que Chávez fuera acogida en la residencia de la embajada mexicana en Lima, lo que el gobierno peruano consideró una acción inamistosa y contraria a la diplomacia. Este desenlace llega en un contexto de prolongadas diferencias entre los dos países. Durante meses, las relaciones se deterioraron por la postura de México, bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente de Claudia Sheinbaum, quien expresó apoyo a Castillo, generando rechazo en Perú. La polémica también se relaciona con la posición mexicana respecto a la situación política peruana y la percepción de apoyo a actores considerados responsables de intentos de desestabilización. La decisión peruana se inscribe en una serie de medidas de su política exterior para defender su soberanía y garantizar el cumplimiento de la ley en sus asuntos internos, en un momento de alta polarización política y crisis institucional. Expertos señalan que esta ruptura puede afectar futuras relaciones bilaterales y promover una reevaluación de los vínculos en el ámbito diplomático y comercial. Es importante destacar que, si bien la ruptura de relaciones oficiales puede indicar un distanciamiento severo, los canales diplomáticos a veces se mantienen a nivel consular para gestionar asuntos esenciales, dependiendo de las circunstancias y decisiones de ambos gobiernos.
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