El Congresista
Internacional

Presidencia de Paz en Bolivia reúne a Peña y Milei en un contexto regional de derecha

La asunción de Rodrigo Paz en Bolivia reunió a Peña y Milei, fortaleciendo alianzas conservadoras en América del Sur en un contexto de desafío a los gobiernos progresistas.

Por Redacción2 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

La participación de líderes de Argentina y Paraguay en la toma de posesión del nuevo mandatario boliviano refuerza alianzas conservadoras en la región. El acto de inauguración del nuevo gobierno de Bolivia, encabezado por Rodrigo Paz, evidenció el fortalecimiento de las relaciones entre los países de tendencia conservadora en la región. La presencia de los presidentes Santiago Peña, de Paraguay, y Javier Milei, de Argentina, sirvió como una demostración clara del alineamiento político de estos actores en un contexto donde buscan desafiar el liderazgo de los gobiernos progresistas, en particular el de Brasil y México bajo Lula da Silva. Peña arribó a La Paz para participar en la ceremonia, en un momento en que palabras de apoyo y promesas de impulso económico estaban en el centro de la agenda. En particular, se destacó su interés en copiar el modelo tributario paraguayo, considerado favorable para atraer inversiones y generar empleo. Además, la cooperación bilateral en proyectos energéticos, como el gasoducto de Vaca Muerta hacia Brasil, continúa siendo un objetivo prioritario, aunque enfrenta obstáculos de los sectores privados. En un contexto más amplio, la firma de un comunicado conjunto con Estados Unidos refleja una estrategia regional para afianzar alianzas con las naciones con gobiernos de similar orientación política. Este grupo de países, que también incluye a Panamá, Trinidad y Tobago, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador y El Salvador, manifestó su disposición de promover el comercio, la inversión y profundizar los vínculos de cooperación, destacando la elección de Paz como una oportunidad de cambio en la región. Mientras tanto, la figura de Paz representa un perfil más moderado, con una agenda pragmática que prioriza la normalización de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y una gestión económica basada en políticas de mercado que, en contraste con otros líderes de la región, buscan estabilidad y crecimiento sostenido sin rupturas radicales

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota