CIUDAD DE MÉXICO. – La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha fijado una postura clara y firme en torno al debate del Premio Nobel de la Paz, enfatizando que el reconocimiento no debe evaluarse únicamente desde una perspectiva de género, sino que debe incorporar consideraciones políticas, históricas y de respeto a la soberanía de los pueblos. Desde Palacio Nacional, Sheinbaum abordó el tema en su conferencia matutina, subrayando la adhesión de su gobierno a los principios constitucionales de la política exterior mexicana y reafirmando la no intervención en asuntos internos de otros países, incluso en el contexto de premios de alta relevancia internacional. Sheinbaum reconoció la importancia del avance de las mujeres y su acceso a espacios de poder y reconocimiento global. No obstante, puntualizó que el género no puede ser el único criterio para respaldar candidaturas o premios. Para ilustrar su punto, la mandataria recurrió a ejemplos de la política mexicana, recordando que en ocasiones ha votado por candidatos hombres sobre mujeres contendientes, basándose en afinidad política, ideológica y de proyecto de nación, no en una cuestión de género. Este razonamiento, explicó, es aplicable al Premio Nobel de la Paz, donde intervienen múltiples factores que trascienden la identidad de género del galardonado. La reafirmación del artículo 89 de la Constitución mexicana fue un punto central del posicionamiento presidencial. Este artículo establece los principios de la política exterior del país, incluyendo la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias y la igualdad jurídica de los Estados. Sheinbaum insistió en que estos principios son lineamientos obligatorios para cualquier pronunciamiento oficial, evitando así emitir juicios directos sobre las decisiones del comité del Premio Nobel de la Paz y subrayando que cada nación debe resolver sus asuntos internos sin presiones externas. A lo largo de su historia, el Premio Nobel
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