La presencia del cartel venezolano en México se evidencia en rutas aéreas y alianzas logísticas, sin estructuras visibles en el país, según investigaciones internacionales. La operación de drogas procedente de Venezuela hacia México revela una modalidad moderna de influencia criminal, donde los cárteles no establecen células ni territorios controlados en territorio mexicano, sino que utilizan rutas aéreas y conexiones logísticas para mover grandes cargamentos de cocaína. La evidencia de esta estrategia se consolidó en 2006, cuando una aeronave venezolana fue detectada en Campeche transportando aproximadamente 5.6 toneladas de cocaína, en uno de los decomisos más destacados de esa época. La nave, procedente del aeropuerto internacional de Maiquetía, en Venezuela, utilizó una aerovía que atravesó Centroamérica y llegó a México, actuando como un punto de ingreso intermedio en la cadena delictiva internacional. A largo plazo, las investigaciones de agencias estadounidenses evidencian que el “Cártel de los Soles”, conformado por altos mandos militares venezolanos, ha coordinado envíos de drogas desde Venezuela que terminan en México y Estados Unidos. Pese a que no controla células o territorios en suelo mexicano, su presencia se inscribe en la vía logística, alianza con cárteles mexicanos y el uso de pistas mexicanas como puntos de recolección y redistribución. La relación con el Cártel de Sinaloa y otras organizaciones mexicanas sigue siendo una pieza clave en el transporte de drogas, con acuerdos operativos que facilitan el tránsito hacia Norteamérica. En el contexto geopolítico, esta ruta subraya cómo las redes criminales trasnacionales adaptan sus estratagemas para operar sin estructuras visibles en países de tránsito y control, empleando conexiones clandestinas que desafían los esfuerzos de seguridad nacionales e internacionales. Este escenario refleja una tendencia en el narcotráfico global, en la que las organizaciones criminales migran a modelos de operación más
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