WASHINGTON D.C., ESTADOS UNIDOS. – El Senado estadounidense ha iniciado una investigación formal sobre el creciente problema del contrabando de combustible entre Estados Unidos y México, con el senador demócrata Ron Wyden presionando a siete compañías navieras internacionales para que expliquen sus protocolos y eviten que sus petroleros sean utilizados por cárteles mexicanos para el transporte ilícito de hidrocarburos. La investigación, detallada por el periódico La Jornada, se centra en el presunto uso de buques para traficar gasolina, diésel y crudo, actividades que se han convertido en la segunda fuente de ingresos más importante para los cárteles mexicanos, superada únicamente por el narcotráfico, según estimaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Organizaciones criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) se benefician significativamente de esta actividad. El senador Wyden envió cartas a las compañías navieras Torm, International Seaways, Norden, CMB.Tech, Frontline, Teekay y Scorpio, solicitando información detallada antes del 10 de enero de 2026 sobre los mecanismos que emplean para asegurar que sus embarcaciones no transporten combustible de origen ilícito. Las misivas se enmarcan en la preocupación por la infiltración de organizaciones criminales en la industria energética norteamericana, quienes han logrado dominar la logística del transporte de hidrocarburos a través de diversos medios, incluyendo buques petroleros. Fuentes policiales citadas en el reportaje sugieren que los cárteles han reclutado tanto a personal de la industria petrolera sin conocimiento de las actividades ilícitas como a individuos con participación directa en el esquema. El objetivo principal de esta operación es la evasión fiscal, ya que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en México puede representar más del 50% del valor del cargamento de gasolina y diésel importados. Al declarar falsamente el
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