La iniciativa para limitar operaciones militares en Venezuela fue derrotada, dejando abierta la posibilidad de acciones futuras en la región. El Senado de Estados Unidos rechazó por estrecho margen una resolución destinada a bloquear posibles ataques militares en Venezuela, reafirmando el apoyo a las operaciones del Comando Sur en el Caribe y el Pacífico, que llevan en marcha desde agosto pasado. Aunque la medida tenía un carácter simbólico, su fracaso deja en libertad el uso de estrategias militares para presionar al régimen de Nicolás Maduro, incluyendo ataques a embarcaciones relacionadas con el narcotráfico y posibles acciones en su territorio. En los últimos meses, las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo más de 20 ataques en aguas internacionales contra embarcaciones sospechosas de estar vinculadas a organizaciones criminales, con el gobierno de Trump asegurando que estas acciones combaten el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos y desmantelan redes criminales. Sin embargo, oficiales reconocen que en el ámbito legal, una intervención militar terrestre en Venezuela no puede justificarse sin la autorización del Congreso, y que la opción de acciones encubiertas continúa en evaluación. La presencia militar de Estados Unidos en la región se ha intensificado, con desplegamientos que buscan mostrar fuerza y presionar al régimen venezolano, mientras se analizan varias alternativas para una posible intervención mayor. La postura oficial señala que, por ahora, no hay planes inmediatos de incursiones terrestres, pero la situación permanece bajo revisión en medio de la tensión regional.
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