El presidente de Estados Unidos argumenta que las cifras del desempleo no son confiables y busca reemplazar a la comisionada en la Oficina de Estadísticas Laborales El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este viernes el despido de la economista Erika McEntarfer, quien ocupaba el cargo de comisionada en la Oficina de Estadísticas Laborales (Bureau of Labor Statistics, BLS). La decisión se produjo después de que el informe más reciente de dicha oficina arrojara datos negativos en la creación de empleos, lo que generó controversia y críticas sobre la fiabilidad de las cifras oficiales. Trump afirmó que se enteró recientemente de que las cifras de desempleo estaban en manos de una persona nominada por su predecesor, el expresidente demócrata Joe Biden. Además, acusó a McEntarfer de manipular las estadísticas en el pasado para favorecer a Kamala Harris, entonces vicepresidenta de Estados Unidos y candidata a la presidencia en 2020, en un intento por impulsar su campaña electoral. “Necesitamos cifras precisas”, expresó el mandatario a través de su red social Truth Social, donde justificó la destitución. En su mensaje, aseguró que la economía del país está “floreciendo” y que las estadísticas “no pueden ser manipuladas por motivos políticos”. Asimismo, anunció que McEntarfer será sustituida por alguien “mucho más competente y cualificado”. La noticia llega en un día en que el BLS informó que la tasa de desempleo en Estados Unidos aumentó una décima en julio, situándose en el 4.2 %. En ese mismo mes, se crearon aproximadamente 73,000 nuevos empleos, una cifra inferior a los estimados por analistas, que rondaban los 110,000. Además, los datos de creación de empleo en julio estuvieron por debajo de los registros de meses anteriores, lo que generó preocupación en los mercados y entre los responsables políticos. Trump subrayó que una estadística “tan importante no puede ser manipulada por motivos políticos” y afirmó que, bajo su administración, la economía estado
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