El expresidente de EE. UU. busca reducir las poblaciones irregulares mediante nuevas políticas migratorias, en medio de un clima de tensión y seguridad nacional. El exmandatario estadounidense Donald Trump aseguró que implementará una suspensión definitiva de la migración procedente de todos los países considerados del tercer mundo, con el objetivo de reforzar la seguridad y estabilizar el sistema migratorio del país. Esta declaración llega días después de un tiroteo en Washington D.C. que dejó dos miembros de la Guardia Nacional heridos, en un contexto donde la administración Trump argumenta que las políticas migratorias actuales han debilitado los logros tecnológicos y económicos de Estados Unidos. Las nuevas medidas contemplan la eliminación de permisos de ingreso expedidos durante la Administración de Joe Biden, además de la deportación de quienes sean considerados una carga pública o presenten riesgos para la seguridad nacional. Trump también anunció la restricción de beneficios sociales y subsidios federales para no ciudadanos, subrayando su intención de limitar la presencia de migrantes considerados problemáticos o disruptivos para la sociedad estadounidense. El ex presidente ha defendido estas acciones como una forma de revertir la “migración inversa” —que, según él, contrarresta los avances económicos del país— y ha mencionado que solo mediante un control estrictamente regulado se podría lograr una verdadera recuperación. La declaración culminó con un saludo de "Día de Acción de Gracias", aunque excluyó a quienes, a su juicio, “odian, roban, asesinan y destruyen los valores estadounidenses”. La política migratoria, en medio de un clima de tensión social y preocupaciones de seguridad, marca un firme cambio en la postura del ex mandatario respecto a la inmigración. El contexto reciente también incluye el tiroteo en Washington D.C. ocurrido el 26 de noviembre, en el que un civil afgano identificado como Rahmanullah Lakanwal, quien trabajó para una unidad milit
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