El estado destina 1,200 agentes para prevenir el crimen en límite interestatal tras el asesinato del alcalde de Uruapan, en un esfuerzo coordinado con fuerzas federales y estatales. Ante el incremento de hechos delictivos en la región, Jalisco ha fortalecido la vigilancia en su frontera con Michoacán, movilizando a 1,200 elementos de seguridad en una estrategia que busca impedir la diseminación de la violencia. Esta acción se implementa tras el reciente asesinato del alcalde de Uruapan, un hecho que evidenció la vulnerabilidad en la protección de funcionarios públicos y movilizó a las autoridades a una respuesta rápida y coordinada. El incremento de presencia policial y militar en los límites entre ambos estados forma parte de una iniciativa conjunta que incluye a las fuerzas federales y estatales, con la finalidad de disuadir la incursión de grupos delictivos y garantizar la seguridad de la población local. Además, se reactiva el diálogo entre los gobiernos para fortalecer la cooperación y evitar que episodios violentos, como el asesinato del alcalde, generen efectos adversos en la estabilidad regional. En el contexto de esta medida, la Secretaría de la Defensa señala que la estrategia federal denominada Plan Michoacán por la Paz y la Justicia continúa implementándose con el despliegue de unidades especiales, operaciones de inteligencia y filtros carreteros en zonas estratégicas, con la intención de restablecer la confianza de los ciudadanos y reducir los índices de homicidios y extorsiones en Michoacán, que mantienen niveles por encima de la media nacional. El asesinato del alcalde Carlos Manzo, ocurrido durante una celebración del Día de Muertos, reaviva las alertas sobre la seguridad en la región. Aunque contaba con protección, face la violencia, su seguridad fue vulnerada, generando preocupación sobre la protección de funcionarios públicos en áreas de alta incidencia delictiva.
