GUADALAJARA, JALISCO. – Tras el reciente fallecimiento de Lawrence Smith, fundador del Refugio San Vicente Guadalajara México, aproximadamente 200 perros se encuentran en una situación de incertidumbre ante el futuro del albergue. Smith, un estadounidense que hizo de Guadalajara su hogar, dedicó más de 30 años a esta labor, estableciendo el refugio en 1993 y trasladándolo a diversas ubicaciones antes de establecerse en la Calle San Pedro y San Pablo número 655 en El Campanario, Zapopan, hace 14 años. El refugio, que llegó a albergar hasta 300 perros de diversas razas y tamaños, funcionaba en gran medida gracias a donaciones, principalmente de personas estadounidenses, quienes a través de plataformas como Fundrazr buscaban apoyar la causa de Smith, cuyo objetivo era ser "un faro de esperanza para perros abandonados y heridos". A pesar de sus esfuerzos por mantener la transparencia mediante la publicación de recibos de pagos y gastos, la disminución de donaciones y las dificultades económicas se hicieron cada vez más evidentes, especialmente hacia 2023. En momentos críticos, Román Esquivel, propietario del albergue Perrísimos GDL, se convirtió en un pilar fundamental. Tras la muerte de Smith, Esquivel, junto con Lety y otros colaboradores cercanos al fundador, ha asumido la tarea de rescatar y encontrar un nuevo hogar para los canes. Inicialmente, se colaboró con una red de rescatistas para enviar perros a Estados Unidos, un proceso que implicaba atención veterinaria y protocolos de envío. Sin embargo, Smith optó por cesar la ayuda de esta red, lo que impactó negativamente en las donaciones. La situación se agravó a finales de 2024, cuando el número de perros superó nuevamente los 300. Esquivel intervino nuevamente, logrando la reubicación de cerca de cien canes entre diciembre y febrero. A pesar de estos esfuerzos, el refugio enfrentaba constantes desafíos para cubrir los gastos de alimentación, mantenimiento y personal, lo que llevó a Smith a expresar su agotamiento
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