Puerto Vallarta, Jalisco. - A horas de la posible llegada del huracán Simón, el ambiente en Puerto Vallarta se caracteriza por una calma engañosa y fuertes oleajes. En esta temporada alta, el icónico Malecón se siente desolado, con pocos turistas y áreas acordonadas por riesgos de seguridad.
Las alertas por el fenómeno meteorológico han transformado la dinámica habitual de la ciudad. Los daños previos causados por los huracanes "Rachel" y "Polo", ocurridos en 2026, aún son visibles. Durante un recorrido por el paseo marítimo, se observaron piedras desprendidas y fisuras en el pavimento, así como cintas de advertencia que delimitan las zonas de riesgo, especialmente alrededor de las esculturas más emblemáticas.
Entre los residentes, la preocupación es palpable, especialmente para aquellos que dependen del mar para su sustento. Alberto González, un lanchero de Boca de Tomatlán, expresó su inquietud con respecto a la creciente amenaza del oleaje. “Uno está preocupado por su casa, por lo que pueda pasar. Hay que esperar a que pase el huracán y estar resguardados”, comentó, subrayando la incertidumbre que vive.
Sus actividades turísticas fueron suspendidas ante las imponentes olas que podrían alcanzar hasta 8.5 metros. Su embarcación se encuentra a resguardo, y aunque la decisión de mantenerse alejado del mar implica pérdidas económicas, la seguridad de su familia es prioridad.
El temor e incertidumbre entre los habitantes de Puerto Vallarta anteceden la llegada del huracán, mientras la ciudad mantiene la vigilancia sobre las condiciones climáticas y la seguridad de sus comunidades. Las horas venideras serán determinantes para muchos en la costa.
Con información de eluniversal.com.mx

