CÓRDOBA, ARGENTINA. – El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, ha demostrado su capacidad de negociación y poder de daño frente al gobierno nacional de Javier Milei, logrando marcarle la cancha en dos frentes clave. Por un lado, sus diputados nacionales fueron fundamentales para desestimar ajustes en universidades y discapacitados que el gobierno intentaba incluir en el Presupuesto. Por otro, en la Legislatura cordobesa, Llaryora impulsó y aprobó una reforma previsional para hacer frente al déficit de la Caja de Jubilaciones provincial. La sesión en la Unicameral cordobesa, convocada para sancionar la reforma jubilatoria, se desarrolló en un clima de tensión y negociaciones de último momento. El oficialismo logró imponer un esquema que promete devolver el 82% a los jubilados provinciales con haberes inferiores a $1,3 millón, aunque esta cifra se alcanza con bonificaciones discrecionales. Al mismo tiempo, la reforma habilita un aumento de los aportes previsionales de hasta el 8% para los salarios más altos y declara la emergencia de la Caja de Jubilaciones por cinco años, con posibilidad de prórroga. Esta jugada política de Llaryora busca mostrar músculo y poder de daño en el Congreso Nacional, al mismo tiempo que asegura la retaguardia provincial en caso de que las negociaciones por los fondos adeudados por la Anses a Córdoba no prosperen. En paralelo a la sesión en Córdoba, los diputados de Provincias Unidas en el Congreso dieron quórum a La Libertad Avanza, pero se abstuvieron de aprobar el Presupuesto y votaron en contra de derogar el financiamiento universitario y de discapacidad, infligiendo una derrota al gobierno de Milei. La reforma previsional en Córdoba contó con los votos del PJ y el respaldo de aliados como Karina Bruno y la radical disidente Graciela Bisotto. Se opusieron el juecismo, parte del radicalismo, la izquierda y bloques minoritarios, que denunciaron un "ajuste encubierto". La provincia atraviesa una crisis estructural en su Caja de Jubilacio
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