El Instituto Electoral validó la elección comunitaria pese a baja asistencia, argumentando cumplimiento legal y consenso. Una asamblea indígena en el municipio de Tangamandapio, Michoacán, recibió la validación oficial a pesar de que solo el cinco por ciento de la comunidad participó en el proceso. La decisión se tomó en una sesión extraordinaria del Instituto Electoral de Michoacán, que afirmó que se cumplieron todos los requisitos legales para validar la elección. El evento, realizado en la primera semana de mayo, buscaba renovar el Consejo Comunal Indígena de La Cantera para el periodo 2026-2027. La participación fue mínima: solo 217 de 5,113 posibles votantes acudieron a las urnas. A pesar de ello, los consejeros electorales respaldaron la validez del proceso, argumentando que los estatutos comunitarios no obligan a un quórum específico. Una consejera electoral destacó que, aunque el número de asistentes fue bajo, se cumplió con la difusión, el marco legal y el respeto a los principios de paridad de género y transparencia. Además, no se recibieron quejas ni impedimentos para votar, lo que respaldó la legitimidad del proceso. La comunidad de Tangamandapio contó con distintas estrategias de difusión, como carteles, perifoneo y lonas, para informar sobre la asamblea. Se aseguraron reglas claras sobre el lugar, el orden del día y los requisitos para participar. La comunidad, incluso con participación baja, logró definir sus autoridades en consenso. Este caso refleja un fenómeno recurrente en algunos procesos comunitarios donde la participación ciudadana no alcanza los niveles esperados. Sin embargo, la validez legal y el respeto a los estatutos internos prevalecen en decisiones oficiales, resaltando la importancia del consenso en las comunidades indígenas. La baja participación en procesos de esta naturaleza genera cuestionamientos sobre la representatividad real, pero también evidencia desafíos de comunicación y confianza en los mecanismos democráticos tradicionale
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