Apatzingán, Michoacán. - En el último año, se han reportado ocho muertes de campesinos en Apatzingán debido a explosiones de minas terrestres y artefactos explosivos improvisados. Esta situación ha convertido las actividades agrícolas, como trabajar en huertas de limón, en un riesgo letal.
Los trabajadores del campo enfrentan una exposición constante a estos peligros, ya que sus labores los llevan a terrenos donde pueden encontrarse artefactos mortales. Durante 2025, se registraron al menos cuatro decesos por explosiones en este municipio. Entre las víctimas se encontraba un menor de 15 años que falleció el 8 de febrero tras detonar una mina oculta mientras trabajaba en una huerta.
La CEEAV documentó los casos de Pablo Ríos Buenrostro, José Luis Ramírez López, Fredis Carranza Morales y José Armando Estrada Zamora, quienes perdieron la vida en diferentes circunstancias relacionadas con explosiones. Además, el organismo reconoció a 16 familiares de los fallecidos como víctimas indirectas, generando impactos significativos en su bienestar emocional y económico.
El riesgo de explosiones no solo afecta a quienes participan directamente en el trabajo agrícola, sino también a sus familias que dependen de ellos. Muchas han tenido que desplazarse, dejándolas en una situación de vulnerabilidad sin ingresos. Julio Franco, del Observatorio de Seguridad Humana de Apatzingán, destacó que este desplazamiento no resuelve el problema, ya que las víctimas a menudo regresan a sus propiedades a pesar de los riesgos.
Se requieren urgentemente medidas de atención, que incluyen asistencia económica y psicológica para las familias, así como un esfuerzo coordinado para eliminar los artefactos explosivos en la región y garantizar la seguridad de los campesinos.
Con información de quadratin.com.mx

