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Profeco: Cómo verificar la autenticidad de sidras y rones en Año Nuevo

La Profeco explica cómo identificar marbetes auténticos en sidras y rones para evitar productos ilegales o adulterados durante las celebraciones de fin de año.

Por Redacción1 min de lectura
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Morelia, Michoacán. – Ante las celebraciones decembrinas y la alta demanda de bebidas alcohólicas, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) hace un llamado a los consumidores para verificar la autenticidad y legalidad de sidras y rones mediante la revisión del marbete, una etiqueta esencial que garantiza el cumplimiento de las normativas de calidad y producción. El marbete, ya sea físico o electrónico, es un sello expedido en conjunto con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) que certifica que la bebida alcohólica ha sido importada o producida legalmente. Su objetivo principal es proteger a los ciudadanos del consumo de alcohol adulterado o de contrabando, asegurando que los productos cumplan con los estándares establecidos. Las bebidas de producción nacional suelen portar un marbete de color verde, mientras que las importadas se identifican con uno de color vino. La Profeco detalla que un marbete válido debe incluir elementos clave como un código QR, el número de folio, el logotipo de la Secretaría de Hacienda, el emblema del 25 Aniversario del SAT y el eslogan “¡Contribuimos para transformar!”. Para asegurar la legalidad de una bebida alcohólica, se recomienda a los consumidores seguir pasos sencillos: primero, verificar la presencia del marbete en la etiqueta o contraetiqueta de la botella; segundo, escanear el código QR con un dispositivo móvil conectado a internet; y tercero, cotejar que la información desplegada coincida con los datos del producto. En caso de detectar alguna irregularidad o sospechar de la procedencia del producto, la Profeco pone a disposición de los consumidores los canales de denuncia correspondientes, ya sea directamente ante la institución o en el establecimiento donde se realizó la compra. Adquirir bebidas ilegales o adulteradas no solo representa un delito fiscal, sino que también puede suponer un grave riesgo para la salud.

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