El aumento revela desafíos en protección infantil y la necesidad de fortalecer acciones contra la explotación callejera. El trabajo infantil en Irapuato aumentó un 50% durante diciembre de 2025, con 20 a 40 menores detectados en la vía pública. Esta cifra refleja patrones estacionales, pero también evidencia un problema persistente que requiere atención urgente. Durante los meses de diciembre y julio, los menores suelen acompañar a sus padres, lo que incrementa la exposición a riesgos físicos y vulnerabilidades. La mayoría de los menores tienen antecedentes de altas vulnerabilidades y algunos provienen de municipios cercanos como León, Salamanca y Celaya, además de San Miguel de Allende y Querétaro. A pesar de los esfuerzos de monitoreo, la presencia de población indígena en actividades callejeras ha disminuido gracias a acciones integradas y operativos constantes. Sin embargo, la migración de menores desde otras regiones mantiene vigente esta problemática. Sensibilizar a los padres es una de las estrategias clave, especialmente cuando los menores provienen de hogares estables y van a la escuela. La intervención se enfoca en prevenir riesgos físicos, como la exposición al sol, cruces peligrosos y horarios nocturnos. Para casos de mayor vulnerabilidad, se implementan acompañamientos que incluyen mejorar las condiciones del hogar, ofrecer herramientas de crianza y vincular a los adultos a empleos formales. También se refuerzan acciones cotidianas en puntos estratégicos de la ciudad. Las brigadas diarias, en coordinación con dependencias como la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el Centro de Atención a Víctimas, trabajan en reforzar la protección familiar. La meta es erradicar de raíz esta problemática y proteger a los niños en su entorno natural. A nivel estatal, en zonas urbanas como Salamanca, se detectan redes que explotan a menores como fuerza de trabajo callejero. Estas organizaciones, que afectan principalmente a niños provenientes de Chiapas, generan ingresos
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