El asesinato del alcalde de Uruapan, supuestamente facilitado por un exfuncionario y vinculado al CJNG, revela filtraciones y traiciones peligrosas. El asesinato del alcalde de Uruapan, en Michoacán, revela cómo una traición interna fue utilizada para facilitar un ataque del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Un exfuncionario municipal presuntamente entregó información clave a la organización criminal a cambio de drogas, permitiendo planear el homicidio. La investigación indica que Samuel “N”, un consumidor frecuente, contactó a una célula del CJNG, que lideraba un mando apodado “El M2”. El intermediario fue un taxista local conocido como “El Viejito”. La relación entre ellos surgió siete meses antes del crimen, a través de un familiar. Para coordinar el ataque, Samuel “N” envió una fotografía de la víctima para la vigilancia en tiempo real. También mantenía comunicación con otros miembros del cártel, como Jorge “N”, alias “El Licenciado”, y Ramiro “N”, conocido como “El Jaguar”. La traición fue concreta: ofreció información sobre los movimientos del alcalde y facilitó el acceso a datos críticos. El plan incluía vigilancia continua y la entrega de drogas de forma gratuita para recompensar la cooperación. La información precisó momentos del desplazamiento del edil y posibles vulnerabilidades en su ruta, facilitando la ejecución del atentado. El crimen ocurrió en la Casa de Cultura de Uruapan, donde se logró identificar los pasos previos del ataque. La captura de “El Viejito” ocurrió por un motivo menor, pero tras su arresto, decidió colaborar con las autoridades y suministrar detalles de la traición. En su declaración, reveló cómo se organizó toda la estructura del ataque y las alianzas internas. Samuel “N” ya contaba con antecedentes penales, incluso por lesiones y robo, lo que refleja su historia delictiva previa. Luego del crimen, se realizaron varios cateos en inmuebles relacionados y se aseguraron drogas, armas y ocho dispositivos de comunicación. La Fiscal
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