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1926: El Año del Cinematógrafo, Besos Prohibidos y el Inicio de la Guerra Cristera

El año 1926 en México fue testigo de la explosión del cine y sus repercusiones sociales, la moda desafiante y el inicio de la sangrienta Guerra Cristera tras las reformas anticlericales del presidente Calles.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México. – El año 1926 se revela como un punto de inflexión en la historia de México, marcado por la irrupción del cinematógrafo y sus consecuentes escándalos sociales, la rebelión contra las normas morales y, de forma más trascendental, el preludio de uno de los conflictos más sangrientos del país: la Guerra Cristera. En aquel entonces, el cine, recién llegado y en pleno auge de las películas mudas, generó un furor sin precedentes. Este fenómeno, bautizado como "cinematismo", influyó profundamente en la sociedad, especialmente en la moda y el comportamiento de las mujeres, quienes adoptaron estilos inspirados en las divas de Hollywood. Vestidos más cortos, maquillaje visible y cortes de pelo a la moda se popularizaron, desafiando las convenciones de la época y provocando la condena de sectores conservadores y de la Iglesia Católica. El maquillaje, antes asociado a la prostitución, comenzó a ser de uso cotidiano. Actrices como Celia Montalván admitían gastos considerables en productos cosméticos. La reacción de la Iglesia fue severa, llegando a negar el acceso a los templos a las mujeres que seguían estas modas. A esto se sumó una aparente "epidemia de besos" que se desató en los oscuros cines de la capital, convirtiendo estos recintos en focos de controversia moral para las instituciones religiosas y algunos diarios. La tensión entre el cine y la Iglesia se exacerbó. Periódicos como El Universal y Excélsior documentaban tanto el fenómeno cinematográfico como las campañas moralizadoras que surgieron en respuesta. Incluso se intentaron invenciones para contrarrestar la "oscuridad" de las salas, y las autoridades llegaron a remitir parejas por besarse en público, reflejo de una sociedad en pugna entre la modernidad y la tradición. Paralelamente a estos debates morales y culturales, en 1926 se gestaba un conflicto de proporciones mucho mayores. El gobierno del presidente Plutarco Elías Calles promulgó reformas al Código Penal que buscaban acotar el poder de la

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