La contracción en sectores clave como la manufactura y construcción afecta el crecimiento económico y la creación de empleo en el país. La economía de México continúa enfrentando una fase de desaceleración industrial, al registrar su séptimo mes consecutivo de reducción en septiembre. Datos recientes muestran una caída del 3.3% en comparación anual y una disminución del 0.4% respecto al mes previo, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Todos los principales sectores que componen el indicador mostraron contracciones. La construcción experimentó una bajada del 7.2%, impulsada en parte por la disminución en la obra pública y proyectos de infraestructura afectados por factores estructurales como la menor inversión pública y la incertidumbre económica. La minería también retrocedió un 3.2%, en tanto que la generación de energía, agua y gas descendieron en un 0.2%. La manufactura, que representa aproximadamente el 66% de la actividad industrial, sufrió una caída del 2.3%, con especial impacto en la fabricación de equipo de transporte, afectada por aranceles estadounidenses y escasez de semiconductores. Otros segmentos, como los productos metálicos, la industria química, la madera y el sector textil, también reportaron disminuciones significativas. El deterioro de la actividad industrial refleja tanto condiciones externas como internas, con la política comercial proteccionista de Estados Unidos siendo un factor clave que frena la producción, especialmente en el sector automotor. Expertos advierten que, en tanto no se reduzca esta tendencia, será difícil alcanzar las metas de generación de empleo previstas en los planes gubernamentales para 2025. Históricamente, este patrón de caída prolongada podría impactar a largo plazo en el crecimiento económico de México. La continuidad de esta tendencia puede poner en riesgo la recuperación económica del país, en un contexto marcado por la incertidumbre global y políticas proteccionistas que limitan
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