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Seis de cada 10 adolescentes en México enfrentan ansiedad o depresión

Más de la mitad de los adolescentes en México enfrentan episodios de ansiedad o depresión, pero pocos reciben atención profesional a tiempo. Conoce cómo apoyar su bienestar.

Por Redacción2 min de lectura
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La identificación temprana y el apoyo profesional son clave para atender los trastornos mentales en jóvenes, quienes afrontan riesgos invisibles. En el contexto actual, la salud mental juvenil en México demanda mayor atención, ya que estudios recientes revelan que aproximadamente el sesenta por ciento de los adolescentes experimentan episodios de ansiedad o depresión. Estos trastornos, que afectan significativamente su bienestar emocional, suelen pasar desapercibidos porque muchos jóvenes normalizan los síntomas o no tienen acceso a un diagnóstico oportuno. La falta de detección temprana puede derivar en consecuencias más graves, como intentos de suicidio o el desarrollo de otros problemas de salud mental. Diversos factores ambientales y genéticos influyen en la aparición de estos trastornos durante la adolescencia, un período crucial para el desarrollo cerebral. La exposición a ambientes violentos, pobreza, discriminación y conflictos familiares aumenta la vulnerabilidad. Además, se ha observado que la ansiedad y la depresión pueden heredarse a través de mecanismos epigenéticos, por lo que el entorno familiar también juega un papel determinante en su manifestación. Pese a la alta prevalencia, solo un porcentaje reducido de adolescentes busca ayuda profesional. La baja tasa de atención, estimada en un 30%, se debe en parte a que muchos padres desconocen los signos iniciales, que incluyen cambios en el comportamiento, el sueño o el estado de ánimo. La presencia de alteraciones físicas, como cambios en la piel, también puede ser indicio de un problema emocional subyacente. Reconocer estos signos y fomentar un ambiente de apoyo son pasos fundamentales para prevenir complicaciones mayores. Para afrontar estos desafíos, la intervención de especialistas en salud mental, particularmente terapias cognitivo-conductuales, resulta efectiva. Sin embargo, el acceso a estos servicios todavía enfrenta obstáculos económicos y de conciencia social. La comunidad, las instituciones ed

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