La rápida adopción de IA en países puede potenciar su crecimiento económico y reducir brechas de desigualdad, con México como ejemplo potencial. El impulso en la integración de tecnologías de inteligencia artificial en las instituciones y empresas puede traducirse en un crecimiento adicional de un punto porcentual en el Producto Interno Bruto durante los próximos diez años. Esta tendencia, si se mantiene, permitirá a las naciones transformar su economía y evitar rezagos en la competitividad mundial. La adopción sistémica de IA no solo incrementa la productividad, sino que también puede ser un catalizador para cerrar las desigualdades sociales y económicas, especialmente en países con condiciones favorables como México. Para aprovechar plenamente estas oportunidades, es fundamental realizar una inversión significativa en infraestructura tecnológica, particularmente en centros de procesamiento de datos que requieren altos niveles de energía. La generación de energía sostenible y de bajo costo es esencial para acelerar la implementación de IA en sectores clave, incluyendo el financiero, que continúa siendo un referente en inversión tecnológica en la región. Además, la digitalización de la economía, junto con el impulso a la bancarización y la reducción del efectivo, son pasos vitales para cerrar las brechas económicas mediante el uso de inteligencia artificial. En un contexto de avances tecnológicos, instituciones financieras han liderado la inversión en IA, desarrollando soluciones que facilitan la interacción con los clientes. En línea con esto, se presentó una nueva aplicación móvil que incorpora asistentes virtuales y funciones personalizadas, consolidando a la tecnología como un pilar en la mejora de los servicios y la experiencia del usuario. La rapidez en adoptar y escalar estas innovaciones será clave para posicionar a los países en la era digital y potenciar su crecimiento económico.
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