El Congresista
Nacional

Almirante Padilla Olmos detalla obras de fondo en el AICM: "No es un asunto de pintar el aeropuerto"

El director del AICM, Almirante Juan José Padilla Olmos, describe las profundas obras de infraestructura y modernización que se llevan a cabo en la terminal aérea, calificándolas como una intervención necesaria y no solo cosmética.

Por Redacción3 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

CIUDAD DE MÉXICO. – El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) se encuentra en medio de una profunda intervención para sanear sus deficiencias estructurales y operativas, según afirmó el Almirante Juan José Padilla Olmos, director de la terminal aérea. Lejos de ser una simple "maquillaje" previo al Mundial de 2026, se trata de una "intervención profunda" para corregir años de abandono, aseguró. Padilla Olmos comparó la situación del aeropuerto con un chequeo médico a los 66 años, donde se descubren múltiples padecimientos. "Lo que está pasando en este aeropuerto", ejemplificó, "tiene el colesterol alto, el antígeno prostático elevado, las venas saturadas". La meta es ofrecer una imagen digna para una terminal que moviliza 46 millones de pasajeros al año. El plan abarca desde la rehacienda de drenajes y corrección de errores estructurales hasta la reconfiguración de áreas comerciales, estacionamientos y accesos viales. Se espera la instalación de miles de cámaras y arcos de revisión para carga, todo ello mientras se mantiene la operatividad del aeropuerto al borde de su capacidad. Uno de los mayores desafíos ha sido la falta de planos arquitectónicos y de sistemas esenciales como el de drenaje o el contraincendio. Las obras avanzan mediante la "antigüita", levantando pisos para descubrir problemas como drenajes colapsados, tuberías reducidas por el sarro y la basura, o sistemas de fierro fundido "esponjados" por el tiempo. Las azoteas también presentaron sorpresas, con kilómetros de tubería en desuso, equipos de aire acondicionado abandonados y estructuras improvisadas que afectaban el drenaje, provocando inundaciones en las salas en época de lluvias. La topografía del terreno también requirió atención. Aproximadamente 270 hectáreas de "áreas verdes" se habían convertido en montículos de relleno por encima de las pistas, provocando que el agua de lluvia retrocediera hacia las zonas operativas. Se trabaja para bajar el nivel de estas franjas y devolverl

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota