La migración anual de estas mariposas por Nuevo León requiere acciones sostenibles para su conservación y protección en la región. Cada otoño, Monterrey se transforma en un escenario natural donde las visitas masivas de mariposas monarca reflejan un fenómeno ecológico de gran belleza y importancia. Estas pequeñas viajeras recorren más de 4,000 kilómetros desde Norteamérica, atravesando estados como Coahuila y Tamaulipas, en su ruta hacia los santuarios del centro de México. La presencia de estas especies en la región no solo enriquece la biodiversidad local, sino que también señala la necesidad de fomentar prácticas que protejan su trayecto migratorio, amenazado por el cambio climático y la deforestación. Para contribuir a la protección de las monarcas, una acción efectiva consiste en sembrar plantas nativas que sirvan de refugio y fuente de alimento, como la algodoncillo, la lantana y la salvia. Estas especies facilitan que las mariposas adultas encuentren néctar y que las orugas tengan un lugar seguro para crecer. Además, es fundamental evitar el uso de pesticidas en jardines domésticos y promover la reforestación en municipios cercanos, consolidando corredores naturales que faciliten su desplazamiento. El avistamiento de estas mariposas puede disfrutarse en parques y zonas verdes de Monterrey como el Parque Ecológico Chipinque, Sierra de Santiago y Cerro de la Silla, siempre manteniendo un comportamiento respetuoso con su entorno. La participación comunitaria y la difusión de información sobre su importancia son claves para sostener esta tradición natural y garantizar su supervivencia en el futuro.
