La muerte de Noé Pérez Urquidi, dirigente de la CATEM, ocurrió en un presunto ataque armado y genera preocupación por la violencia en el sector laboral oaxaqueño. La ciudad de Salina Cruz, en Oaxaca, fue escenario de un incidente que terminó con la vida de Noé Pérez Urquidi, destacado dirigente sindical de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM). Los hechos sucedieron durante la tarde del lunes en un centro comercial del municipio, donde el líder sindical se encontraba en compañía de otras personas. Reportes indican que fue atacado con armas de fuego tras bajar de una camioneta en un área destinada a reuniones en un restaurante cercano. La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) abrió una investigación para esclarecer el móvil y los autores del ataque, desplegando un equipo de expertos en búsqueda de pistas que permitan resolver el caso. El gobernador estatal condenó el hecho y llamó a mantener la calma, señalando que se trabaja para garantizar la seguridad en la región. Además, este incidente refleja la problemática de la violencia que enfrentan los líderes sociales y sindicales en varias regiones del país, donde las amenazas y los ataques son una realidad que demanda atención y acciones concretas para proteger a los actores clave del sector laboral. Es importante destacar que la situación de violencia en Oaxaca y otras entidades ha afectado a numerosos activistas y representantes de colectivos sociales, generando un clima de inseguridad que preocupa tanto a las autoridades como a la sociedad civil. La muerte de Pérez Urquidi demanda una pronta resolución y medidas que aseguren la protección de quienes defienden los derechos laborales y sociales en la entidad.
