Desde 2022, Michoacán enfrenta una serie de homicidios de autoridades y líderes empresariales, evidenciando una creciente violencia ligada al crimen organizado. En los últimos años, Michoacán ha sido escenario de múltiples asesinatos de alcaldes y empresarios, muchos de los cuales permanecen sin esclarecerse. La tendencia confirma la grave crisis de seguridad que enfrenta el estado, agravada por la presencia del crimen organizado y la lucha por el control territorial. Entre los casos más recientes se encuentra el homicidio del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido durante una celebración tradicional en noviembre de 2025, y el asesinato de la alcaldesa de Cotija, Yolanda Sánchez, vinculada a un cártel del CJNG en junio de ese mismo año. Anteriormente, en 2022, fueron asesinados otros mandatarios municipales como Enrique Velázquez de Contepec y César Arturo Valencia de Aguililla, cuyo homicidio ocurrió en marzo del mismo año. La serie de crímenes también afecta al sector empresarial, con el caso de Bernardo Bravo, un destacado productor agrícola, y Alejandro Torres, involucrado en el sector citrícola, quienes perdieron la vida en hechos violentos relacionados con la inseguridad en la región. La falta de capturas y resolución en estos casos refleja la pérdida de confianza en las instituciones y resalta la imperiosa necesidad de reforzar la seguridad en la entidad. La violencia continúa siendo un reto prioritario para las autoridades, impactando la paz social y el desarrollo local en Michoacán.
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