La violencia de pandillas marca un punto crítico en la seguridad nacional guatemalteca. El 18 de enero, el grupo criminal Barrio 18 perpetró un ataque letal en Guatemala, resultando en la muerte de diez policías y dejando a ocho heridos. Este evento ocurrió tras una toma simultánea de prisiones por parte de la pandilla, que había tomado como rehenes a 46 empleados penitenciarios. El presidente Bernardo Arévalo, en función desde hace un año, respondió con un estado de sitio de 30 días en todo el país. Aunque se rumorea sobre motivaciones políticas detrás del ataque, la población se siente insegura y anhela estabilidad en medio de esta crisis. Por su parte, las autoridades reconocieron que hubo indicios previos de un ataque, pero no se tomaron las medidas de precaución necesarias.

