La inversión en educación básica crece en monto total, mientras que el financiamiento para niveles superiores disminuye, afectando el acceso y la continuidad educativa. En el año 2026, el gobierno incrementará significativamente los fondos destinados a la educación básica, destinando más de 766 mil millones de pesos, lo que representa un crecimiento del 7.3% en comparación con 2025. De estos recursos, casi una cuarta parte se asignará a un programa de becas universales para estudiantes de primaria, un apoyo que pasará de beneficiar a 3.7 millones de familias a casi 10 millones, con un aumento del 31% en el presupuesto asignado. Este esfuerzo busca garantizar la permanencia de los alumnos en la escuela, favoreciendo la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación. No obstante, a nivel de educación media superior y superior, la inversión presenta un panorama distinto. La asignación para la educación secundaria y preparatoria disminuirá en un 3%, reduciéndose a 52 mil millones de pesos. Esta reducción ocurre a pesar de los esfuerzos por fortalecer estos niveles, que enfrentan tasas elevadas de deserción escolar, especialmente en las etapas de formación clave. Además, aunque el gasto total en educación se mantiene en torno a un 4% del Producto Interno Bruto (PIB), sigue por debajo del 8% recomendado por la Ley General de Educación para garantizar plenas condiciones de acceso y calidad. Es importante señalar que, aunque el presupuesto para 2026 aumenta en términos absolutos, la carga presupuestal total aún no alcanza los niveles históricos de 2015, lo que plantea desafíos para la equidad y la calidad educativa en el país. La inversión continúa siendo esencial para fortalecer la infraestructura, formación docente y programas de apoyo que aseguren el pleno derecho a la educación en todos los niveles.
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