La variante H3N2 se ha expandido globalmente, afectando principalmente a adultos mayores y niños, con cifras en aumento y desafíos en la vacunación. La temporada actual de influenza presenta un incremento notable en los casos causados por la cepa H3N2, que ha provocado una ola de hospitalizaciones en distintos países. Hasta mediados de noviembre, se reportaron aproximadamente 650,000 contagios, 7,400 ingresos hospitalarios y 300 defunciones, indicando una afectación significativa en la población, especialmente en adultos mayores y niños en edad escolar. La variante H3N2, identificada inicialmente en cerdos en Estados Unidos en 2010, es conocida por su capacidad de mutar con rapidez, complicando los esfuerzos de vacunación anual. Presenta cambios en genes que aumentan su trasmisión entre humanos y ha sido responsable de algunas de las pandemias de influenza más graves del siglo pasado, lo que subraya la importancia de la vigilancia epidemiológica y de las campañas de vacunación. Desde octubre, el gobierno mexicano ha puesto en marcha una estrategia de inmunización dirigida a grupos vulnerables, incluyendo menores de cinco años, personas mayores de 60, población con enfermedades crónicas y personal de salud. Sin embargo, las mutaciones del virus H3N2 generan inquietud acerca de la efectividad de las vacunas disponibles, ya que las mutaciones pueden reducir la protección obtenida. La experiencia reciente de otros países indica que la circulación de esta cepa en temporada fría puede generar un incremento en complicaciones respiratorias y en la presión sobre los sistemas hospitalarios. Contextualmente, la influenza sigue siendo una de las principales causas de enfermedad respiratoria en todo el mundo, y su controllo requiere una estrategia multifacética que incluye vacunación, higiene personal y monitoreo sanitario constante. La adaptación de las vacunas a las mutaciones del virus es fundamental para reducir el impacto de futuras olas clínicas y disminuir las muertes rel
