En los primeros meses de 2026, las deportaciones de salvadoreños alcanzaron las 5,351, superando significativamente las 2,813 del mismo período en 2025. Este incremento revela un endurecimiento del sistema migratorio estadounidense hacia la región.
César Ríos, de la Asociación Agenda Migrante El Salvador, destacó que la cifra indica no solo un mayor número de vuelos de deportación, sino también un aumento notable en la cantidad de personas expulsadas. Ríos afirmó que los datos oficiales evidencian una realidad más severa en la gestión de la inmigración.
Las estadísticas de Migración confirman que la mayor parte de las deportaciones provienen de Estados Unidos, con un 4.2% de los casos regresados desde México y el resto desde otros países. Este patrón refleja una política migratoria más estricta por parte de las autoridades norteamericanas.
Durante el año fiscal 2024 en EE. UU., se observó que el 20.4% de los deportados a El Salvador habían sido condenados por algún delito, mientras que un 5% enfrentaba cargos criminales pendientes. Además, un 74.3% eran considerados infractores de normativas migratorias.
El aumento en las deportaciones plantea interrogantes sobre la gobernanza migratoria y el impacto social en El Salvador, así como sobre las futuras políticas que puedan implementarse para abordar esta situación.
Con información de americateve.com

