La incidencia de extorsiones reportadas creció casi un cuarto desde 2019, pese a las estrategias federales para reducirla, reflejando un desafío persistente en el país. El fenómeno de la extorsión en México ha mostrado un incremento significativo en los últimos años, con un aumento aproximado del 23% en el período comprendido entre 2019 y 2025. Durante ese tiempo, las denuncias diarias pasaron de un promedio de 25 a 31, evidenciando una tendencia creciente en este delito que afecta tanto a particulares como a negocios y organizaciones. Este aumento ocurrió en un contexto donde la seguridad pública se ha convertido en una prioridad gubernamental. A pesar de la implementación de la "Estrategia Nacional Contra la Extorsión", que inició en julio del año pasado, las cifras muestran que en algunos meses se lograron reducciones, pero aún persiste la gravedad del problema. Desde que inició la estrategia, se reportó una disminución del 14% en los casos de extorsión durante tres meses consecutivos, sin embargo, las cifras totales aún reflejan un desafío importante para las autoridades. La problemática se ve agravada por la concentración de llamadas telefónicas extorsivas en centros penitenciarios. Datos recientes revelan que más de la mitad de las llamadas recibidas en el sistema de denuncia anónima provienen de una veintena de centros penitenciarios, lo que indica la presencia de redes organizadas que operan desde el interior de cárceles. La autoridad de seguridad ha detallado que 12 de estos penales concentran el 56% de las 2,398 llamadas de extorsión reportadas al número de emergencias. Este incremento en los delitos de extorsión pone en evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de combate y prevención, además de aumentar la colaboración entre las instituciones de seguridad y la sociedad civil para reducir el impacto de estas conductas ilícitas en la población.
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