Las modificaciones al Paquete contra la Inflación y la Carestía provocarían nuevos aumentos en los costos de carne, impactando la economía familiar y la importación federal. El mercado de carnes en México enfrenta una perspectiva de incrementos en precios para el próximo año, en un contexto de revisión de políticas gubernamentales. Se estima que la carne de res podría experimentar una caída en el consumo del 3.1%, situándose en 2.24 millones de toneladas, mientras que la carne de cerdo mantendría un incremento del 2.9%, aunque con un ritmo menor al de 2025. El pollo, por su parte, continuará en crecimiento, con un aumento en su consumo del 2.8%, impulsado por su accesibilidad. Estas proyecciones se ven influenciadas por posibles ajustes en el Paquete contra la Inflación y la Carestía (Pacic), que contempla la introducción de aranceles a las importaciones, especialmente de Brasil, país sin tratado comercial con México. La presión sobre los precios también dependerá de la situación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), de la inseguridad en el país y de las restricciones fronterizas relacionadas con el control del gusano barrenador. La presidenta de Comecarne, Macarena Hernández, ha solicitado al gobierno federal reconsiderar estos cambios para evitar un impacto negativo en el mercado cárnico. La tendencia indica que las decisiones políticas, además de los factores internacionales y de seguridad, jugarán un papel determinante en el costo y disponibilidad de carnes en el país. Como contexto adicional, el mercado de carnes en México ha estado enfrentando fluctuaciones significativas en los precios debido a la inflación, la estrategia comercial internacional y las condiciones de seguridad. La posible escalada en los costos de importación y la incertidumbre regulatoria representan desafíos relevantes para la economía del sector y afectan directamente a los consumidores, quienes podrían ver reducida su disponibilidad y aumentar su gasto.
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