Entre cambios en políticas y restricciones comerciales, los costos de carne en México podrían aumentar aún más el próximo año, afectando el consumo y la economía. Las perspectivas para los precios de la carne en México apuntan a una subida significativa en 2026, impulsada por modificaciones en las políticas de importación y comercio internacional. La disminución en el consumo de carne de res, que se estima caerá un 3.1% respecto a 2025, refleja el impacto del incremento en los costos durante este año, que ha reducido la demanda. Por otro lado, la carne de cerdo verá un crecimiento en el consumo, aunque a un ritmo más lento, mientras que el pollo mantendrá su alza en popularidad debido a su accesibilidad. Este escenario se produce en un contexto en el que las restricciones comerciales, especialmente los posibles aranceles a importaciones provenientes de Brasil, y las tensiones en las relaciones comerciales con Estados Unidos, podrían presionar aún más los precios de los alimentos cárnicos. La situación se ve agravada por la inseguridad en el país y las decisiones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que influirán en el flujo comercial y los costos de producción. Relevantes actores del sector, como la presidenta de la Asociación Mexicana de Productores de Carne, Macarena Hernández, instan al gobierno a reconsiderar las decisiones normativas, en particular los cambios al Paquete contra la Inflación y la Carestía (Pacic), para preservar el acceso a productos cárnicos a precios razonables. La evolución del escenario comercial, junto con factores como la seguridad y las políticas aduaneras, tendrá un impacto directo en la inflación y la disponibilidad de carne en los hogares mexicanos. Este panorama demuestra la interconexión entre economía, política y seguridad en la determinación de los precios de alimentos básicos, resaltando la importancia de una política coordinada que garantice la estabilidad del mercado en medio de desafíos glo
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