En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se evidencia la persistente vulnerabilidad de las mujeres en ámbitos públicos, digitales y privados, a pesar de las campañas y acciones gubernamentales. El 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, un momento para visibilizar las diferentes manifestaciones de agresión y promover campañas como los 16 días de activismo, que culminan en diciembre en conmemoración de los Derechos Humanos. A más de seis décadas del asesinato de las hermanas Mirabal, símbolo emblemático en la lucha contra la represión, los avances en la reducción de la violencia hacia las mujeres siguen siendo limitados. Estadísticas mundiales indican que aproximadamente un tercio de la población femenina ha enfrentado violencia sexual en algún momento de su vida, con una mínima disminución en las últimas dos décadas. En México, las cifras reflejan una situación alarmante, pues siete de cada diez mujeres mayores de 15 años han sufrido algún tipo de violencia, muchas veces sin denunciar por miedo o desconfianza, lo que alimenta la impunidad en delitos graves como feminicidios y desapariciones. Además, el incremento de la violencia digital, que incluye ciberacoso, difusión no consentida de contenidos y ataques con inteligencia artificial, afecta principalmente a mujeres jóvenes y genera daños profundos en su salud mental y bienestar. Pese a las políticas públicas y esfuerzos oficiales, la realidad revela que aún existe una brecha significativa entre las intenciones y los resultados, y el liderazgo en materia de protección sigue enfrentando obstáculos para garantizar vivir sin temor, respeto y paz para las mujeres y niñas.
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