A pesar de la desaceleración económica y la incertidumbre por cambios en el TMEC, las instituciones bancarias mexicanas mantienen un buen ritmo de expansión y modernización. El sector bancario en México continúa mostrando resiliencia, consolidándose como un pilar en medio de un entorno económico con menor dinamismo y tensiones internacionales. La expectativa de estancamiento en tasas de expansión se ve contrarrestada por la estrategia de instituciones dedicadas a atender a las comunidades de bajos recursos, quienes proyectan un crecimiento superior al agregado del sector. La atención se centra en la evolución del comercio internacional y las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), que influirán en los movimientos del mercado. En línea con estas perspectivas, algunos intermediarios como Grupo Gentera planean consolidar su presencia en la región latinoamericana, principalmente en Perú y en México, con miras a fortalecer su plataforma tecnológica y explorar las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial en la atención a sus clientes. En el tercer trimestre, su cartera de crédito alcanzó cerca de 87,8 mil millones de pesos, creciendo 16.4% en términos anuales, y sirviendo a más de 6 millones de usuarios. Su portafolio en México y otros países muestra un aumento sostenido, con especial énfasis en microseguros que ahora ofrecen coberturas ampliadas para distintos segmentos poblacionales, incluyendo menores y personas mayores. Además, las instituciones bancarias preparan cambios regulatorios importantes: a partir de julio de 2026, sería obligatorio verificar la identidad mediante datos biométricos para operaciones en efectivo superiores a 140 mil pesos, con el fin de reducir fraudes y actividades ilícitas. También se promueve el intercambio de información para detectar operaciones sospechosas y limitar transacciones internacionales entre cuentahabientes, en un esfuerzo conjunto por fortalecer el sistema financiero y prevenir delitos
