El Banco de México reduce su tasa ante señales de desaceleración en la economía, pese a las persistentes presiones inflacionarias y la inflación subyacente. La Junta de Gobierno del Banco de México decidió reducir en 25 puntos base la tasa de interés, dejando el nivel en 7.25%, en respuesta a la evidencia de un crecimiento económico más moderado. La decisión refleja un análisis centrado en el freno en el ritmo económico del país, tras la contracción del Producto Interno Bruto (PIB) en el tercer trimestre, que cayó un 0.3% en comparación con el trimestre anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El Banco Central fundamentó su recorte en el comportamiento del tipo de cambio, la debilidad en la actividad económica y posibles repercusiones de cambios en políticas comerciales internacionales. A pesar de estas condiciones, la inflación persistente sigue siendo un punto de atención, especialmente la inflación subyacente, que aún se mantiene por arriba del rango meta de 3% a 4%, lo que genera inquietudes sobre la estabilidad de precios a mediano y largo plazo. El comunicado del banco también destacó que, si bien se prevé que la inflación general cierre en torno al 3% para finales de 2026, existen riesgos al alza que mantienen la incertidumbre en el panorama económico. La mayoría del comité votó a favor del recorte, aunque uno de los subgobernadores expresó dudas y abogó por mantener la pausa en las reducciones, ante las presiones inflacionarias persistentes. De acuerdo con análisis del sector financiero, expertos anticipan que la tasa de interés podría cerrar el año en 7%, incrementando la probabilidad de nuevos ajustes en los próximos meses, con la finalidad de equilibrar crecimiento y estabilidad de precios.
