Loreto, Italia. - Este 26 de octubre, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I participó en la ceremonia de bendición de un nuevo icono bizantino de la Virgen María en el Santuario de Loreto. Este evento, que coincide con el camino hacia el 2031, busca conmemorar los dieciséis siglos del Concilio de Éfeso, donde se proclamó a María como Theotokos, Madre de Dios.
El arzobispo Fabio Dal Cin, delegado papal, destacó la importancia de la Santa Casa como un puente espiritual entre Oriente y Occidente. Al dar la bienvenida a Bartolomé I, enfatizó la vocación ecuménica de este lugar, que ha servido de acogida a cristianos de diversas confesiones. En sus palabras, el icono bendecido simboliza los orígenes de la Santa Casa y el fortalecimiento de la unidad entre los fieles ortodoxos.
Bartolomé I, durante su intervención, recordó que la figura de María es vital en el misterio de la Encarnación. Afirmó que este encuentro se enmarca en un momento crítico donde la humanidad necesita una llamada urgente a la paz y a la reconciliación. "La madre que nos reúne, nos consuela", dijo el patriarca, refiriéndose a la necesidad de redescubrir la unidad espiritual.
El evento fue precedido por una conferencia teológica enfocada en el misterio de la Encarnación y el rol de María, que reunió a importantes teólogos y representantes de diferentes tradiciones cristianas. Esta celebración en el santuario fortalece el lazo entre las comunidades cristianas en un contexto actual marcado por conflictos y divisiones.
Actualmente, la Santa Casa sigue siendo un símbolo de esperanza y unidad, esperando que no solo la comunidad cristiana, sino también el mundo entero, reciba el don de la paz.
Con información de religiondigital.org

