Mérida, Yucatán. - En las gradas del campo de béisbol de la colonia Bojórquez, alrededor de 600 aficionados disfrutan de una tarde calurosa. El ambiente es relajado, pero la atención se centra en Rigoberto Gómez, un talento cubano que ha encontrado en la Liga Meridana un espacio para perseguir su sueño de llegar a las Grandes Ligas.
A pesar de que su meta inicial era firmar en el béisbol profesional estadounidense, hoy es uno de los mejores bates de este torneo semiprofesional. Además de Gómez, catorce peloteros cubanos han sido parte de esta liga, que se ha convertido en un refugio para aquellos que no logran alcanzar un contrato en el béisbol de paga.
México se ha consolidado como una vía crucial hacia el béisbol profesional para los peloteros caribeños. El viaje suele iniciarse con una salida irregular de Cuba por mar, seguido de la asesoría de agentes que cobran hasta un 50% de los contratos futuros. En el caso de Gómez, la travesía comenzó en 2016, cuando decidió dejar a su familia en Cuba para buscar mejores oportunidades.
“Me costó mucho tomar la decisión. Pero lo que ganaba allá no me alcanzaba para vivir”, comentó Gómez, quien tras meses de trámites migratorios finalmente se estableció en Mérida. Aunque sigue entrenando y dirigiendo una academia local, la realidad del mercado lo hace consciente de que a medida que pasa el tiempo, sus oportunidades disminuyen.
El panorama para los peloteros cubanos es complicado; las grandes ligas se inclinan por jóvenes talentos. Sin embargo, la situación en Mérida se presenta como una puerta abierta, a pesar de que muchos jugadores, como Gómez, no logran llegar al béisbol profesional en Estados Unidos.
Por ahora, Gómez continúa su camino en la Liga Meridana, mientras su historia representa solo una parte de la migración cubana hacia el sueño americano en el deporte.
Con información de si.com

