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Beneficios físicos y sociales de decir groserías, según estudios científicos

Estudios científicos revelan que decir groserías ocasionalmente puede aliviar el dolor, reducir estrés y mejorar el rendimiento, fortaleciendo vínculos sociales.

Por Redacción1 min de lectura
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La ciencia confirma que el uso ocasional de malas palabras puede aliviar el dolor, reducir el estrés y potenciar el rendimiento físico, fortaleciendo vínculos sociales. Diversas investigaciones recientes revelan que el acto de emplear groserías en momentos específicos tiene efectos positivos en la salud física, emocional y social. Lejos de ser solo un hábito socialmente mal visto, el uso ocasional de palabras malsonantes puede aliviar el dolor, reducir el estrés y mejorar el rendimiento durante actividades físicas exigentes. Uno de los estudios destacados, llevado a cabo en la Universidad de Keele en Reino Unido, demostró que quienes pronuncian groserías pueden resistir más tiempo en tareas de dolor como la inmersión en agua helada, gracias a un efecto analgésico. Este fenómeno se atribuye a la activación de la respuesta de lucha o huida, que genera liberación de adrenalina y un alivio temporal del malestar. Sin embargo, el efecto no se mantiene con un uso constante, por lo que su beneficio radica en la moderación. Además, se ha constatado una relación entre la fluidez verbal y la capacidad de usar con soltura expresiones coloquiales o groserías, indicando que su empleo puede reflejar dominio lingüístico y flexibilidad cognitiva. En el plano emocional y social, las groserías funcionan como mecanismos catárticos y fortalecedores de la confianza en grupos de confianza, ayudando a expresar frustración y consolidar vínculos de pertenencia. En el ámbito deportivo, pronunciar malas palabras en situaciones de esfuerzo intenso puede potenciar la fuerza y resistencia, ayudando a superar momentos críticos durante el ejercicio. La evidencia indica que estas expresiones actúan como desinhibidores que movilizan el sistema nervioso simpático, permitiendo un mayor esfuerzo físico. El hallazgo subraya la importancia de entender el contexto y el momento adecuado para el uso de este lenguaje, resaltando que, en pequeñas dosis, puede contribuir a mejorar el bienestar y la interacción

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